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El Origen de la vida

Responder a las siguientes preguntas, ¿qué es la vida?, ¿cuál es su origen? ha llevado a científicos, filósofos, religiosos,… a inmiscuirse en una carrera que en un principio parecía interminable, y que ha sido un tema de discusión al través de los años.

Tiempo atrás, cuando las ciencias naturales adquirían fuerzas, estas cuestiones fueron tema principal entre dos corrientes, los que pensaban que la vida tenía su esencia en un principio espiritual, inaccesible al conocimiento pasado, y los que pensaban que la vida era de naturaleza material.

Los primeros pensaban, y este pensamiento constituye la base de todas las religiones, en considerar la vida como una manifestación de un principio espiritual supremo, inmaterial, al que dan el nombre de “alma”, “espíritu”, “fuerza vital” concebida por un ser supremo (Dios). Así creían, que al ser proporcionada un alma a la carne, a la materia inanimada, esta, la primera, era lo que movía y mantenía lo vivo, a los seres vivos. También decían, que a falta de esta, él alma, no queda más que el cuerpo, la materia que se pudre. Por consiguiente este conocimiento del origen de la vida queda fuera de nuestro alcance, al ser dios el que da la vida, esta es inaccesible. Esta es la idea de todas las religiones.

Argumentan, además, que el hombre nace del hombre, el ternero de la vaca, las flores de semillas que crecen en las mismas flores ya maduras, es decir, que nacen de sus semejantes, y que por consiguiente los primeros hombres, los primeros animales, las primeras plantas, tienen un origen divino. Esto es falso, no siempre fue así, nuestro planeta Tierra tiene un origen, tiene que haberse formado en cierto periodo y esa respuesta es la que tenemos que buscar, ¿cómo aparecieron en ella los primeros antepasados de todos los animales y de todas las plantas?

Así en la Biblia, el libro sagrado de cristianos y judíos, dios creo al mundo en seis días, de los cuales el sexto corresponde al hombre, es decir, que son solo días los que difieren en vida entre la aparición del hombre y de las plantas. Esta comprobado, y esto hace una incongruencia de lo anterior, que las plantas (el mundo vegetal) son mucho más antiguos que el hombre.

Esta es la razón de que mucha gente creyera en la espontaneidad de la vida, por ejemplo, la observación superficial los hacia pensar que los insectos y hasta los gusanos, nacieran del estiércol, como por arte de magia; que los peces nacieran del fango que se encuentra en el agua. Una observación más meticulosa por aquellos hombres que no se conformaron con estas ideas, los llevo a descubrir que esos insectos y gusanos que salían del estiércol eran depositados por otros semejantes y que los peces ponían sus huevos en el fango para evitar que otros peces se los comieran.

Antiguas teorías de la India, Babilonia y Egipto, nos hablan de esa generación espontánea de la vida en cualquier momento y que lo adjudicaban, o a maldiciones o hasta una creación divina, y no nos sorprenda que la Biblia, el libro sagrado, retome estas ideas y las fundiera en una sola y a su conveniencia.

Estos pensamientos idealistas fueron reforzados por algunos filósofos de la antigua Grecia, como Platón, que sostenía que la materia vegetal y animal carecían de vida, si no eran vivificados por el alma, la “psique” que se alojaba en ellas.

Fue Aristóteles, quien no conforme con mencionarlas, les dio algunas bases teóricas que al llegar a Europa, primero se vieron como peligrosas, pero después encontraron beneficios, al darle al origen de la vida una explicación mística diciendo que la vida tiene lugar cuando un principio pasivo, la materia, se conjugaba con un principio activo, la forma.

Platino toma esta idea mística del origen de la vida de Aristóteles y fue de los primeros en formular la idea de fuerza “vital”.

Como se menciona arriba, el cristianismo y judaísmo se basan en la Biblia, que a su vez, había copiado las leyendas místicas de Egipto y Babilonia; y estas leyendas místicas fueron fundidas con las ideas de los neoplatónicos, dando su propia concepción al origen de la vida.

Es así como Basilio de Cesárea, a mediados del siglo IV, predicaba la creación del mundo en seis días y sostenía que aun se manifestaba este principio. El contemporáneo de Basilio, el “beato” Agustín y una autoridad influyente de la iglesia católica, dieron su propia interpretación del origen de la vida.

A partir de esos tiempos, en la Edad Media, las ideas filosóficas solo podían subsistir si se basaban en la Biblia, por lo que estas ideas del origen de la vida adquirieron más fuerza y se fueron consolidando y perfeccionando.

Ya en Europa estas ideas adquirieron tal popularidad, que la iglesia aprovecho el momento, como lo hizo Tomas de Aquino que enseñaba que los seres vivos surgen al ser animada la materia inerte, y que el diablo era el culpable de la aparición de insectos y gusanos en el estiércol y de peces en el fango… la iglesia católica occidental hizo dogma la doctrina de Tomas de Aquino

Así como lo anterior, podríamos mencionar un sin fin de acontecimientos sin terminar.

Pero no todos pensaban así (por suerte), en su trabajo Federico Engels planteo el camino que se debía tomar para explicar el origen de la vida, al no separarla de las condiciones de la misma con la naturaleza. Engels consideraba a la vida como una cualidad de la materia en desarrollo.

La teoría Darvinista, que se basaba en el método del estudio histórico, demostró científicamente y dio una explicación materialista a la aparición de la vida vegetal y animal.

El materialismo dialéctico demostró que la vida es una forma especial del movimiento de la materia, y que esta es inherente a los seres vivos, es decir al mundo orgánico. Afirma que la materia no permanece en reposo, sino que esta en constante movimiento, moviéndose de peldaño a peldaño, adquiriendo nuevas cualidades.

Vasta con citar que los seres vivos más simples, tienen una estructura tan compleja, que queda desechada la idea de la espontaneidad de la vida.

Ahora bien, para demostrar acertadamente la aparición del origen de la vida en el mundo, hay que recurrir a las transformaciones, a la historia de la formación y el desarrollo de nuestro planeta

primera parte...


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