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PROYECTO DE LA NUEVA LEY ORGÁNICA DEL IPN

En el IPN ha comenzado la privatización. Las autoridades decidieron llevar a cabo un proceso para reformar la Ley Orgánica del IPN el cual se dividió en tres etapas: toma de opinión (de agosto a diciembre 2001), creación de la propuesta de Nueva Ley Orgánica (enero a octubre de 2002) y aprobación de la Nueva Ley por el Congreso de la Unión (primer periodo de sesiones de la Cámara de Diputados en el 2003).

La primera etapa consistió en “consultar” a la comunidad para conocer su opinión. Es importante señalar que las autoridades se han escudado en este hecho para recriminar a los estudiantes que no participan en ese momento. Lo que no mencionan es que ése proceso (por lo menos en UPIICSA) estuvo lleno de trabas. Para participar era necesario presentar una ponencia por escrito, para que las mismas autoridades lo aprobaran. Y fueron las mismas autoridades quienes se encargaron de consignar por escrito nuestras opiniones, para después turnarlas al Consejo General. Prefieren omitir que esa Toma de Opinión, no implica una Toma de decisión, sólo deseaban escucharnos cómodamente, esperando impacientemente el término de nuestros temores, para después amablemente decir “los hemos escuchado, esta propuesta de la Ley Orgánica ha salido de las opiniones y comentarios que yo, amablemente me he encargado de recoger”. Durante esta etapa, las autoridades pretendieron disfrazarse de democráticos, pero en el desplegado del 31 de julio de 2001, se amenaza “…el Consejo General Consultivo exhorta y apremia tanto a los miembros de la comunidad politécnica, como a los egresados del Instituto en lo individual y a sus agrupaciones y a los directivos de los mismos, así como a las delegaciones sindicales y a los trabajadores, a participar activa, dedicada, leal y honestamente en el proceso para revisar la Ley Orgánica de la Institución, dejando de lado actitudes parciales y partidistas que, inclusive, pudieran lindar en los campos penales de la calumnia y la difamación”. (Subrayado nuestro) Al final, esta etapa se acorto de octubre a diciembre de 2002.

En la segunda etapa, donde se crearía la nueva ley, las autoridades han salido con una sorpresa y presentaron su propuesta a principios de agosto de ese año. Y al parecer se intento aprobarla a la brevedad y no hasta el 2003.

Analizando la Propuesta Nueva Ley Orgánica (NLO) se ve el giro privatizador que dará el Instituto.

En el artículo 5º la ley vigente claramente dice “La educación que imparta el IPN será gratuita”, El la NLO, la educación gratuita es condicionada, pues e “garantizara” la gratuidad pero “de conformidad con la disposición presupuestaria y la normalidad interna del Instituto (Art. 2 f. VII). Este tipo de ambigüedades jurídicas, son las que darían pie a que de reglamenten las cuotas que hoy son consideradas voluntarias pero que si no son pagadas, no hay derecho de reinscripción.

Es de considerar que nuestras autoridades de la unidad, ya no conozcan la palabra cuota, ahora le llama “colegiatura”, nos dicen que “cualquiera puede pagar esa colegiatura”. El problema no es si es alto o bajo el monto de la “colegiatura”, sino que no nos corresponde a nosotros mantener nuestra educación, es responsabilidad del Estado. Además, lo cierto es que si hay presupuesto, pero nuestras autoridades prefieren gastarlo en gimnasios que nadie pidió y que no son una necesidad. UPIICSA si bien es la escuela del IPN que más recaba por concepto de cuotas, es de las escuelas que menos computadoras tiene por estudiante.

En el Art. 1 de la NLO se dice que el IPN “…presta servicio público de educación e investigación científica y tecnológica, así como el desarrollo y transferencia de tecnología”. Es decir, se presta servicio público, pero, ¿qué es lo público?, ¿el servicio o la educación? De hecho, ya se presta servicio al público… empresarial: “El sector productivo puede disponer de asesoría y servicios tecnológicos de alto nivel a costos realmente bajos” (folleto UPIICSA, c. 1992m p. 12-13)

También se darán al que ya será llamado Rector, más atribuciones tales como “establecer o proceder al cierre o desaparición, en su caso, de las unidades académicas conducentes incluidas las de investigación y postgrado”.

Esto era ya de esperarse, pues en el IPN, el concepto de investigación científica ha sido emprendido de un modo “innovador” que raya en el más galante de los peores conceptos de lo que significa la ciencia, al grado de que “a diferencia de otros centros de investigación y desarrollo, en el CICATA (que es del IPN) se realiza lo que demanda el mercado industrial” (Investigación y desarrollo. Suplemento de la Jornada, febrero de 1988, p. 14). Es decir, la investigación no la decide ni el investigador ni el científico, según las necesidades del avance tecnológico mismo, sino el empresario interesado es incrementar su productividad.

Asimismo, el Consejo General, que hoy es un órgano consultivo, pasará a ser resolutivo. Esto que podría parecer un avance es un retroceso disfrazado, pues en el Art. 14 f. XIV de la NLO se señala que será el propio rector el que siente “.. las bases para la integración del propio consejo…”. Y el Consejo se encargaría de “proponer al Presidente de la República un conjunto de candidatos (…) para que designe de entre ellos al rector del Instituto” (Art. 13 f. III NLO). Es decir, el rector integrara al Consejo que definirá al rector, o que lo reelegirá a el mismo en su única oportunidad. También cabe destacar que el Rector ya no durara tres años con posibilidad de reelección por otros tres años, ahora durara cuatro años con posibilidad e otro periodo igual.

Como vemos, el Presidente seguirá decidiendo que dirigirá al IPN en cada nuevo periodo. Correa Jasso argumentó que esto es progresivo porque ello implica la participación directa del Ejecutivo en las decisiones trascendentales del instituto y que por lo tanto,. Al haber corresponsabilidad, el Estado no se desatenderá del Instituto.

¿Cómo se explica este intento de las autoridades por cambiar la Ley Orgánica?

El IPN genera muchos recursos, a través de consultorías a empresas, a través de la venta de patentes, a través de cursos de capacitación. Pero siempre se ha peleado con la SEP, por que está reclama fondos como propiedad del Estado. Es decir, el IPN no tiene libertad financiera. Entonces, las autoridades quieren esa libertad. Hasta ahí, todo está bien. El problema surge, cuando quieren hacer ese cambio dejando intacta su estructura de gobierno. (El Rector seguirá siendo designado por el presidente, el rector integrará al consejo, el consejo propone al rector, los directores de unidades son elegidos por el rector…). Por lo que debemos luchar es por la libertad de autogobierno en nuestra Instituto, que tengamos la capacidad de decidir como comunidad nuestro rumbo.

No decimos que nos quedemos con la Ley Orgánica vigente. Proponemos que entre todos hagamos una nueva, manteniendo los principios por los que fue fundado el IPN, garantizando la gratuidad, implementando la libertad de expresión, creando una estructura democrática, garantizando libertad de cátedra e investigación.

¡Ni el Congreso ni Fox deben apoyar una ley que no surgió de la comunidad!
¡No al a propuesta de la Ley Orgánica de las autoridades!
¡Por una nueva Ley Orgánica hecha por toda la comunidad!

Coordinadora Nacional Politécnica – sección UPIICSA
(Comisión de Análisis)
4-octubre-2002

 

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